Reconoce que rechaza trabajos porque la gente solicita servicios en los que hay que vulnerar la legalidad.

El detective de Sterling Canarias fue distinguido recientemente por la Policía Nacional como profesional de la Seguridad Privada, después de colaborar con las fuerzas de seguridad en el esclarecimiento de dos delitos contra el patrimonio. Empezó en dicha profesión hace ocho años y ya tiene la posibilidad de seleccionar el tipo de trabajo que desarrolla.

Aclara que en Canarias “todavía no hay una cultura generalizada o tradición de contratar este servicio”. Apunta que eso es así, tal vez, porque particulares o empresas “desconocen los efectos positivos de una investigación bien hecha” para resolver un problema o aportar pruebas en un juicio.

Por razones obvias, prefiere no revelar su nombre y rechaza las fotografías. El anonimato es clave en su vida laboral.

“Cuando la gente te contrata siempre piensa que el resultado será favorable”, matiza. Sin embargo, aclara que la principal característica de su negocio es “la incertidumbre”.

Señala que la imagen del detective proyectada en muchas películas o series norteamericanas “no tiene nada que ver con la realidad”.

Este autónomo reconoce que, además del trabajo “técnico”, hay que saber tratar con las personas en situaciones comprometidas, dedicarle suficiente tiempo y ejercer, a veces, de psicólogo. Durante tres años estudió la titulación de detective privado en Salamanca. Y en los primeros años aceptaba todo tipo de encargos, para aprender, ganar dinero y ganarse una agenda de contactos y clientes.

Reconoce que últimamente declina más solicitudes de las que acepta. ¿Por qué? El profesional de Sterling Canarias comenta que “hay servicios que no pueden hacerse sin saltarse la actual legislación”. Algunos de esos encargos que prefiere rechazar consisten en poner micrófonos en algunos lugares, instalar cámaras de vídeo ocultas en domicilios particulares o captar imágenes en zonas comunes de edificios, por ejemplo. Es decir, acciones que son más propias de un espía que de un detective. Asegura que es muy fina la línea que separa la legalidad de la ilegalidad en su actividad profesional. De momento, afirma que prefiere no arriesgarse.

Como muestra, cita la colocación de dispositivos GPS (localización por satélite) en vehículos. Algunas sentencias han sido favorables a quienes han efectuado ese tipo de actuaciones y otras decisiones judiciales, contrarias. Este detective plantea que, cuando se te presentan estas situaciones, “tú decides hasta dónde llegas y valoras qué resultado va a tener para el cliente”.

Manifiesta que “la clave es que no engañes a la persona que te contrata y, desde el primer momento, le digas las posibilidades reales”. Es decir, “que si se arriesga sea por la cuenta y riesgo” del solicitante.

https://eldia.es/sociedad/2018-06-18/6-Aun-hay-tradicion-cultura-contratar-detectives.htm

 

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